Spanish ES English EN French FR German DE Italian IT Dutch NL Portuguese PT

Nuestro Blog

Clínicas Auramed
Llanto del bebé

Cólico del bebé: cómo identificarlos y qué hacer

Cólicos del bebé

Uno de los mecanismos que utilizan los bebes para comunicarse con su entorno, es el llanto, y este puede significar que tiene frío, calor, hambre, gases, o como en este caso particular que tienen cólicos abdominales.

Para descifrar el cólico del bebé, debes prestar especial atención a un conjunto de señales o a su comportamiento, en especial durante los primeros meses de su nacimiento.

Sintomatología de un bebé con cólicos abdominales

El cólico es un síndrome conductual típico en los bebés entre 1-4 meses de edad y que se suscitan sin razón aparente.

No son considerados como una enfermedad en sí, sino más bien parte de un proceso que sufren algunos lactantes en su ajuste fuera del vientre de mamá.

Entender el comportamiento de tu bebé, es un paso importante para descubrir que necesita y el momento preciso en que requiere atención adicional, sobre todo en cuanto a su salud.

 

En el caso de identificar correctamente el padecimiento de cólicos, debes fijar tu atención en su forma de actuar:

  • El bebé suele mostrarse muy agitado o desesperado
  • Adicionalmente, se presentan gritos y llanto
  • También se evidencia dolor, molestia e incomodidad.

De forma natural e intuitiva, el pequeño flexionará sus piernas contra el abdomen como un acto de reflejo para calmar su dolor y al no conseguir mejoría se irritará aún más, cambiando el tono de su piel a un color algo rojo.

 

Además, mantendrá sus puños cerrados con la espalda arqueada y endureciendo los brazos, agitándolos junto con sus piernas mientras llora.

 

La madre debe acercarse y palpar la barriga del bebé con el fin de verificar si se encuentra inflamada, y además el infante puede presentar fiebre, respiración irregular e irritabilidad.

 

Por lo general, en las noches, todos los síntomas se agravan en intensidad y dolor, generando dificultades en el descanso tanto de los padres como del bebé.

 

Siendo en este caso los episodios constantes durante 3 horas o por varios días a la semana; sin embargo, puede variar la situación según la condición de cada bebé.

 

Los cólicos abdominales son un proceso que le acontece a uno de cada 5 bebés en sus primeros meses de vida y que son totalmente normales sin representar ninguna gravedad o peligro mortal para el infante.

 

Lo anterior no quiere decir que no debamos actuar con rapidez para detener el malestar y dolor de nuestros bebés, solo es importante saber que estos episodios dejarán de presentarse a partir de los 6 meses de vida.

 

¿Qué genera la aparición del cólico en los bebés?

Llanto del bebé

Las razones por las que los bebés suelen ser afectados por los cólicos, pueden ser diferentes, sin embargo, no se ha determinado que sólo sea una determinada causa, por lo que debes prestar atención a las siguientes cuestiones:

  • El sistema digestivo de los bebés se encuentra en proceso de adaptación a su nuevo entorno y no ha logrado desarrollarse por completo
  • En sus primeros meses de vida, es muy probable que presente molestias estomacales derivadas de la intolerancia a la lactosa o algún ingrediente de las fórmulas lácteas que consume.
  • El infante puede estar presentando reflujos gástricos, lo cual genera ardor e incomodidad.
  • Notarás la presencia de acumulación de gases o aire en el aparato digestivo, ya sea por malos movimientos o consumo de alimentos durante el llanto del bebé.
  • La inclusión en la alimentación de la madre de derivados de lácteos, soya, huevos, entre otros, podría ser un causante de los cólicos, sin embargo, no ha sido comprobado científicamente.
  • La hipersensibilidad del sistema nervioso en proceso de desarrollo, hace que el bebé aún se ajuste a todos los cambios.

¿Cómo actuar de forma correcta ante los cólicos en los bebés?

En el siguiente espacio, haremos una serie de recomendaciones que puedes seguir con la previa autorización del pediatra de tu bebé, con el objetivo de ayudarlo a superar esta difícil etapa de los cólicos abdominales.

 

Si la madre está amamantando a su bebé, bajo la supervisión de su médico puede sustituir o eliminar algunos elementos de su dieta, tales como: lácteos, cafeína, repollo, lechuga y cualquier otro que pueda estar generando problemas gastrointestinales al bebé.

 

En el caso contrario, donde el bebé sólo sea alimentado por leche de fórmula, hay que consultar con el pediatra sobre la posibilidad de incorporar en la dieta del bebé una leche de fórmula con hidrolizado de proteína.

 

También cabe la posibilidad de incorporar un biberón anti cólico, que se encarga de disminuir la entrada de aire por la boca durante su alimentación.

 

Además, se recomienda durante los primeros meses de vida del bebé, alimentarlo cada 2 horas y media.

 

Sin embargo, se debe considerar no establecer horarios fijos de alimentación: hay que darle de comer al bebé cada vez que parezca hambriento.

 

Cuando se susciten episodios de llanto desesperado en el bebé, el contacto piel con la piel al cargarlo y pasearlo un rato, puede ayudar a disminuir la duración del episodio de llanto y aliviar la incomodidad del bebé.

Luego de cada alimentación, debes procurar sacarle los gases posicionándolo en forma recta, quedando su barbilla sobre tu hombro y dando golpecitos suaves en su espalda.

 

Otra manera de calmar a tu bebé durante un cólico, es poniéndolo sobre tu regazo en posición boca abajo y frotar su espalda con delicadeza.

 

Este ejercicio puedes realizarlo, al mismo tiempo que enciendes un dispositivo de sonido con música instrumentista o sonidos naturales para su relajación.

 

Lo que debemos evitar hacer durante un episodio de cólico en el bebé

Es importante mantener la calma y serenidad durante los episodios de cólicos del bebé. Si te encuentras bajo una situación de estrés, este tipo de episodios puede generar mayor ansiedad en los padres sino se tiene un control adecuado de la situación.

 

La salud emocional de los padres y su manera de actuar ante situaciones de presión como las de un bebé en llanto, sin lograr de manera exitosa su calma, puede generar accidentes indeseados.

 

En todo momento, evita realizar movimientos bruscos como sacudir al bebé y si estás por perder la calma, es preferible que lo acuestes en su cuna y le pidas a otro adulto que se ocupe mientras te recuperas y retomas la tarea con los consejos que menciona

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email